Tratamiento del síndrome nefrótico: medicamentos y cuidados

El síndrome nefrótico es un conjunto de alteraciones que aparecen cuando los filtros de los riñones, llamados glomérulos, sufren algún daño y permiten el paso de una cantidad excesiva de proteínas hacia la orina.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales, sus principales características son:

  • Cantidad elevada de proteínas en la orina.
  • Niveles bajos de albúmina en la sangre.
  • Hinchazón o retención de líquidos.
  • Aumento del colesterol y los triglicéridos.

No todas las personas reciben el mismo tratamiento. Las opciones dependen de la causa, la intensidad de los síntomas, la función de los riñones y la presencia de complicaciones como presión arterial alta, infecciones o coágulos sanguíneos.

¿Cuándo debo consultar al especialista?

Es recomendable acudir al médico cuando se presenten señales como:

  • Orina espumosa de manera persistente.
  • Hinchazón alrededor de los ojos.
  • Fatiga persistente.

El tratamiento del síndrome nefrótico tiene como objetivos disminuir la pérdida de proteínas en la orina, controlar la hinchazón, proteger la función renal y atender la enfermedad que originó el problema. En algunos pacientes, controlar la enfermedad de origen puede disminuir la pérdida de proteínas y evitar que el daño renal continúe avanzando. Por ello, el tratamiento no debe limitarse a reducir la hinchazón.

El tratamiento puede combinar medicamentos, cambios en la alimentación, control de enfermedades relacionadas y vigilancia periódica.

Las principales opciones son las siguientes:

  1. Diuréticos para controlar la hinchazón: Los diuréticos ayudan a los riñones a eliminar una mayor cantidad de sodio y agua mediante la orina. Por este motivo, pueden utilizarse para disminuir la hinchazón y la retención de líquidos.

    Mayo Clinic incluye entre las opciones a la furosemida, la espironolactona y algunos diuréticos tiazídicos. Sin embargo, la elección y la dosis dependen de las características de cada paciente.
  1. Corticosteroides e inmunosupresores: disminuyen la actividad del sistema inmunitario y la inflamación de los glomérulos.
  1. Anticoagulantes para prevenir o tratar coágulos: La pérdida de determinadas proteínas mediante la orina puede alterar la coagulación y aumentar el riesgo de trombosis.

Además de los tratamientos, los cambios en la alimentación pueden ayudar a controlar la retención de líquidos, la presión arterial y el colesterol. Sin embargo, la dieta debe ajustarse a las necesidades de cada paciente como reducir el consumo de sodio y ajustar el consumo de proteínas.

Cuando la condición se encuentra controlada, realizar actividad física moderada puede ayudar a mantener un peso saludable, mejorar la circulación y proteger la salud cardiovascular.

Sin embargo, el ejercicio debe adaptarse al estado del paciente. Las personas con hinchazón intensa, dificultad para respirar, presión arterial descontrolada o riesgo de coágulos deben consultar al médico antes de comenzar una rutina.

En los casos en los que la función renal continúa deteriorándose, puede ser necesario recurrir a diálisis o trasplante renal. Sin embargo, esto no ocurre en todos los pacientes y depende principalmente de la enfermedad causante y de su respuesta al tratamiento.



¿Qué especialista trata este padecimiento?


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